viernes, 7 de enero de 2011

EL PODER DE LA PALABRA

El poder de la palabra

¿Que seria del mundo sin la facultad de articular una palabra? ¿Que seria del mundo sin palabras? Simplemente, que seria del mundo?

Imaginemos un poco y trasladémonos a aquel ambiente frio, incapaz de comunicar algo. Sin la palabra, ¿podríamos expresar nuestros sentimientos eficazmente? ¿Podríamos darle voz a nuestras ideas consistentemente de manera de que llegue a los demás efectivamente? Y la pregunta más importante de todas podríamos hacer cambios sin expresar nuestros sentimientos, sin dar luz a nuestras ideas?

Un poema, una canción, un discurso, un consejo, una carta de amor son a simple vista palabras que tienen sentido en su conjunto, sin duda composiciones subjetivas que quieren llegar a un objetivo, pero ¿que hay más allá de estas apreciaciones? La respuesta es: la voz del alma, una voz que tiene poder y que usa a la palabra como su artilugio más aliado. Y es que basta una petición del alma y una palabra a su disposición para crear inspiración, para mover masas.

Mover masas tan solo con palabras? No es este entonces un poder magnifico? Obviamente si, y muchos supieron usarlo muy bien para causar revoluciones, aquellas revoluciones que llevan a la humanidad hacia la luz y por otro lado, revoluciones que también la llevan a la oscuridad.

Jesús fue uno de ellos, uno de aquellos que supieron hacer de la palabra una herramienta para la purificación del alma. Muy creativa y didáctica evidentemente la forma de entregar su mensaje a los demás: mediante parábolas. Todos quedaban maravillados con las interrogantes que se formaban a partir de sus historias.  Poco a poco con su palabra diaria las modificaciones en el pensamiento de los demás se iban dando. Era como si el librara una batalla todos los días, pero sin armas, tan solo a fuerza de palabras. Parece que lo hizo muy bien, hasta el día de hoy sus enseñanzas son recordadas y su mensaje de amor permaneció a través de los siglos

Lastimosamente no todos usan a la palabra como la mejor arma para hacer el bien, otros la utilizaron como la mejor arma para matar, matar sutilmente sin ensuciarse las manos, matar tan solo con el intelecto, hacer que otros muevan las piezas. Manipularon la palabra para hacer de las suyas, realizar el crimen perfecto, matar y hacerlo parecer que todo estaba bien, hacer el mal y revestirlo con palabras de libertad, emancipación y amor hacia los demás. Hitler lo hizo perfectamente. Logro hacer creer a los demás de que todos contaban con una superioridad a la del mundo, esa fue su batalla que la libraba con tal exaltación como hemos observado en sus discursos, exaltación que llevaba al delirio de sus seguidores, exaltación que le daba a sus palabras y que las inyectaban de poder.

Afortunadamente aquel personaje de la historia llego a su fin y el amor volvió a tomar fuerza, pero esta vez no a través del mensaje de nuestro amado Jesús, sino con el ingenio de uno de los más grandes iconos de la música pop: The Beatles.

Canciones como love me do, let it be, all you need is love, do you want to know a secret, eight days a week y entre otros éxitos llevaron a la euforia a la juventud de los 60 plasmando en sus memorias el mensaje de que la paz  y el amor es el mejor camino para resolver las diferencias.
Cuanta fuerza tiene la palabra, pero se vuelve aun mas fuerte agregándole musicalidad. Que forma más extraordinaria y cálida de entregar un sentimiento o una idea. The Beatles aun son escuchados por las antiguas y nuevas generaciones, simplemente porque jamás nos cansaremos de escuchar de que todo lo que necesitamos es amor para un mundo mejor.


Por: Adriana Bernal

viernes, 17 de diciembre de 2010

NOVELISTAS DE LOS AÑOS TREINTA, Guayaquil

La novela ecuatoriana volvió a experimentar una revitalización durante los años treinta hasta mediados de los cuarenta. Los jóvenes novelistas del Ecuador preocupados por la política internacional y nacional, por los problemas económicos y sociales, utilizaron sus capacidades narrativas para expresar sus ideas y opiniones. Centrándose principalmente en los problemas sociales, haciendo un proceso de protesta y más que todo de denuncia contra todo lo que agravaba a todos en general. Surgiendo en el Ecuador un buen número de novelistas estos los dividimos por su situación geográfica en tres grupos:
“El Grupo de Quito” comprendido por Jorge Icaza, Fernando Chaves, Humberto Salvador, Enrique Terán y Jorge Hernández,
“El Grupo del Austro” estaba comprendido por Ángel F. Rojas, G. Humberto mata y Alfonso Cuesta y Cuesta, y
“El Grupo de Guayaquil” que estaban compuestos a lo largo del litoral y su creador fue José de la Cuadra, Enrique Gil Gilbert, Joaquín Gallegos Lara, Demetrio Aguilera Malta y Alfredo Diezcanseco, un poco después Adalberto Ortiz fue el sexto miembro.
Existiendo entre estos tres grupos una unidad espiritual más fuerte independientemente de su situación geográfica teniendo en común lo que es la Realidad Social, pese a que carecían de destreza artística, basándose en indagaciones, la ira y la necesidad inmediata por aquella sed de demostrar lo que les aquejaba, la denuncia social, el espanto dándole un valor moral más que artístico a la literatura de ese entonces, debe sus valores más al contenido que a la forma. Comenzaron a crear una identidad y una individualidad literaria nacional, siendo conscientes de todo.
Aunque no fueron los primeros en el país en presentar este tipo de denuncia planteados en las novelas ecuatorianas ya desde finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, habiéndoseles adelantado primero Juan León Mera con Cumandá (1879), con su idealización del indio, Gonzalo Zaldumbide con La Égloga Trágica (1910), Fernando Chaves con Plata y Bronce (1927) y La Embrujada y Luis A. Martínez con A la Costa (1904), manifestando al indio maltratado y la rebelión del mismo, las diferencias sociales que existe entre los blancos e indios, el odio y violencia mutua, su sociología y psicología. Referencia ineludible como primera novela costeña esta última, precursora de las siguientes generaciones de novelistas y sirve de inspiración para el Grupo de Guayaquil, esperando ser influencia en la sociedad donde principalmente se enmarca a los tipos humanos ecuatorianos donde salen a la luz  con la excepción del indio.
Pero a diferencia del Grupo de Guayaquil con Martínez, estos le dieron mucha atención al diálogo, tal y cual como es, dando un gran paso porque de los tres grupos novelísticos, el de Guayaquil posee más distinguidas diferencias. Como dice Karl H. Heise en su libro “El grupo de Guayaquil” “Representa el primer esfuerzo moderno en la novela ecuatoriana de enfocar su atención en la costa y sus habitantes como fuente de interpretación artística”. Concentrándose en los grupos étnicos-sociales costeros como lo son el negro, especialmente el cholo y el montubio, siendo estos los personajes principales en sus obas maestras, de los tres grupos a ellos se les atribuye haber escrito la mayor parte de novelas ecuatorianas de consciencia social, dotando a sus obras de riqueza artística más que todo en sus valores que fueron más allá de toda ideología política o social, su expresión narrativa fue más allá de lo que se vivía en esa época con su genio creativo siendo su mayor atractivo.
Poco después de mediados de los cuarenta el Grupo de Guayaquil dejó de existir como núcleo literario, debido a las muertes de José de la Cuadra y Joaquín Gallegos Lara, la falta de actividad literaria de Enrique Gil Gilbert, los constantes y largos viajes de los restantes, dio lugar que a que se desintegrara, pero manteniendo su intima amistad, compartiendo comentarios y participación activa en diferentes movimientos en la literatura haciendo interesar al mundo en las novelas Hispanoamericanas.
En la actualidad todos los restantes del grupo de Guayaquil han muerto habiendo cumplido con un papel importante en la literatura ecuatoriana para que esta evolucionara, haciéndonos percibir la realidad de la cual fue víctima esa época condenada a las desdichas políticas y manipulación de las clases sociales altas que no veían bien a este tipo de narrativa, debemos de decir que gracias a su pericia artística y sus valores de contenidos bien arraigados impulsaron a posicionarla, no manteniéndola como efímera, la cual crece cada día con muy buenos autores nacionales manteniendo el espíritu vivo de la lectura.


Por Darwin Salas V.

viernes, 3 de diciembre de 2010

ESTATUARIA DE LA PLAZA DEL CENTENARIO.. La columna de los Próceres de la Independencia

Valorar la gesta libertaria siempre estuvo presente en los corazones guayaquileños y desde un principio se busco la forma de preservar a través de un símbolo urbano, el recuerdo emancipador que hable a las generaciones venideras como un  ejemplo cívico.
Era el 18 de septiembre de 1887 cuando una vez constituida la republica del ecuador el Dr. Francisco Campos Coello propuso un programa el cual consistía en realizar una función de teatro para las fiestas de octubre y recoger fondos para el monumento.
Como primera idea que se tuvo fue la de levantar un obelisco de granito sobre un pedestal con inscripciones y alegorías. La misma q se inauguraría el 9 de octubre de 1888 en el lugar donde designe el ilustre concejo bajo la presidencia de Pedro j, Boloña, aprobó unánimemente el proyecto que los señores Juan Illingworth y Dr. Alfredo Baquerizo Moreno, vicepresidente y sindico respectivo del Ayuntamiento presentaron a su consideración y q luego fue expedido de manera oficial en forma de acuerdo como sigue:
“El Concejo Cantonal  de Guayaquil.
Teniendo en consideración que es un deber de gratitud perpetuar la memoria de los Próceres de su independencia, y de acuerdo con la iniciativa hecha por el Concejo en 1887 resuelve:
1.- Erigir una Columna de bronce y mármol, en conmemoración del 9 de Octubre de 1820.
2.- En el cuerpo de la Columna se grabara los nombres de todas las personas que directa o indirectamente contribuyeron al movimiento político del referido día.
3.- En el pedestal habrá cuatro estatuas de tamaño natural, de Febres Cordero, Villamil, Antepara y Olmedo, en representación de los patriotas guayaquileños que tomaron el cuartel, y del Gobierno local de aquella época”
Y por último se colocaría un símbolo a elección de la Comisión. Y se acordó  que no debía medir menos de 14 metros de altura y que estaría situada en las calles 9 de Octubre. La cantidad que dispuso el Concejo para la obra fue de cinco mil sucres. Para este efecto, se creó una Comisión dominada Comité de la Columna 9 de Octubre, que se encargaría de coordinar la construcción de la obra.
Para ubicar esta columna historiada en el lugar decidido por el comité se tuvo que despropiar algunas manzanas como 382, 383, 384 que sumaban 8.875 m2 que ocupaban las calles 9 de Octubre y 6 de Marzo en las cuales se colocaría la primera piedra de la obra.

DISEÑO DE LA COLUMNA DE LOS PRÓCERES
El Dr. Victor Manuel Rendón convoco un concurso de proyectos, en 1903 en la que intervinieron artistas italianos. Sin embargo, el Comité no encontró satisfactoria, ninguna de las propuestas porque se consideró que no daban con la interpretación de la gloriosa gesta. Pero un año después se abrió un segundo concurso, extendiéndose la invitación a los artistas alemanes y franceses.
Agustín Querol artista de gran prestigio en Europa y Diputado de las Cortes Hispánicas solicito la oportunidad para que los artistas españoles pudiesen enviar su propuesta al comité, y fue así que luego de cinco licitaciones, en 1907 fueron abiertos los proyectos y recayó en la propuesta de Agustín Querol trabajando con empeño y sin descanso.
Los trabajadores de la erección de esta obra estuvieron dirigidos por el Ing. George B. Allison.
Hacia fines de 1914, llegaron a Guayaquil procedentes de Barcelona 159 piedras que correspondían a la base de granito y mármol rosa, así como el capitel de mármol blanco. Se empezaron los trabajos de excavación para los cimientos, hasta una profundidad de 23 metros cuadrados por siete metros de profundidad su base ha sido emplazada a unos cincuenta centímetros sobre el terreno así preparado, consta de tres gradas que en todo dan tres metros de altura, el fuste de la columna es de bronce y esta asentada sobre una base moldeada. Consta de cuatro secciones que están sólidamente unidas por medios fuertes pernos. La fusta esta rellenado de concreto en su interior dejándose una concavidad central en la que se construyo una escala para facilitar la inspección y reparación, en caso necesario, del cable y del foco eléctrico.
Se asentó sobre este capitel, un pedestal de mármol blanco en el cual descansa la hermosa estatua de la Libertad, que sostiene en su mano derecha el potente faro de luz eléctrica.

LA ENTREGA DEL MONUMENTO

Eran las 10:45 de la mañana dl jueves 8 de diciembre de 1917, cuando se coloco en la cima de la columna la estatua de la Libertad. Su ascenso fue muy solemne y presenciado por un centenar de personas y durante este trabajo la banda de músicos del batallón “Marañon” ejecuto escogidas piezas de su repertorio. El miércoles 19 de diciembre de 1917, a las diez de las mañana, los miembros del Comité de la columna, concurrieron a la Plaza con el fin de recibir los trabajos de erección, a cargo de la Casa White and Co. representados por el Sr. George Allison y el Ingeniero en jefe, William Smith; quienes hicieron formal entrega del monumento y se prosiguió de inmediato a examinar los trabajos, que fueron encontrados de acuerdo con lo establecido.

DESCRIPCION ESCULTORICA DE LA COLUMNA

Esta constituida de tres elementos que comprenden:

1.- Una base de granito donde se puede observar cuatro estatuas de personajes  históricos que se orientan hacia los cuatro puntos cardinales, cuatro figuras mitológicas en los ángulos, cuatro bajorrelieves de alusivos a la gesta de Octubre y ocho medallones en relieve con la efigie de los proceres.
2.- En el fuste se puede observar el grabado con el acta de 9 de octubre con los nombres de los patriotas y también se aprecia bajorrelieves de figuras femeninas que ascienden a través del fuste.
3.- En el capitel podemos notar a una joven hincada junto a la imagen de Ícaro. Sobre este observamos a una joven que sostiene la antorcha de la Libertad y junto se encuentra un cóndor en actitud de emprender el vuelo.
Esta obra expresa perfectamente el ámbito de los hechos concretos con la representación de cada uno de los personajes y acontecimientos que se conjugaron en este acontecimiento histórico.

Por Saray Briones

EL CINE

La historia del cine en el ecuador se dice que se divide en dos grandes periodos desde los comienzos hasta el final del cine silente  de dichas épocas 1895 - 1935 con el cine sonoro hasta nuestras fechas .Dicen que para elaborar esta historia casi desconocida en sus realizaciones más importantes para los ecuatorianos de hoy en día se procedió a utilizar un excelente trabajo del Señor Wilma Granda Noboa encargado del "cine silente en Ecuador" y la "Cronología de la cultura cinematográfica" que fue elaborada bajo un equipo de investigación de la Cinemateca Nacional  bajo la dirección del señor Ulises Estrella , la producción ecuatoriana en materia de cine ha sido muy abundante de lo que parecería. Llama la atención casos como el que el cine a nivel mundial comienza en 1895 y ya en 1901.
Se dice que Guayaquil tiene las primeras vistas de cine en aquellos   tiempo. Y en 1906,de nuevo en Guayaquil se registran las primeras imágenes en movimiento gracias al cinematógrafo del italiano Carlo Valentín  destacando en parte el tema religioso ,el de los bomberos ,que es tan importante para los Guayaquileños. Todos estos acontecimientos sucedieron en la época de la Revolución Liberal.
La fundación en Guayaquil de la empres cinematográfica “Ambos Mundos” que produce el primer largometraje de ficción “El Tesoro de Atahualpa”. Y el documental  sobre las honras fúnebres del General Eloy Alfaro , por Eso se dice quela UNESCO ha declarado parte del patrimonio cultural ecuatoriano todas esas proyecciones que nos dieron cuenta de una realidad , quizás muy diferente de la que imaginamos.

Comienza el cine silente en 1901-1935

1895 fue inicio del cine a nivel mundial .Louis Lumiere hace la primera demostración pública de su invento, el cinematógrafo que proyecta imágenes sobre una pantalla para el público.

1901 En Guayaquil, se proyectan las primeras vistas en el espectáculo que trae el Circo  Ecuestre

1906 En Guayaquil , el italiano Carlo Valentín registra con su cinematógrafo las primeras imágenes en movimientos nacionales como la “Procesión del Corpus en Guayaquil”, ”Amago de Incendio”, ”Ejercicios del Cuerpo de Bomberos”, que se proyectaban en el teatro olmedo.

 1908 La empresa Casajuana instalo el Biógrafo de Paris en Quito , presentando en el teatro Sucre, “vistas cantantes”.

1913 Ambos Mundos anuncia el estreno en el Teatro Sucre de dos películas nacionales “Guayaquil” y “Parada militar en Guayaquil”.

1934 “De Guayaquil a Quito”, de Carlos Endara. Títulos “Viaje en el ferrocarril”” Visitas del Guayaquil moderno”.


                                                                                                             Sully Mora.

viernes, 26 de noviembre de 2010

El ROMANTICISMO de Dolores Veintimilla de Galindo

Escrito por: María José Cevallos

A medida que el tiempo pasa, nuevos estilos se hacen presente en el medio artístico, en este gran mundo de la literatura, existe una necesidad por parte del escritor de mostrar una realidad o una forma de sentir siempre bajo una perspectiva subjetiva, es por eso que para el siglo XIX una nueva tendencia literaria procedente de Europa aparecía en América Latina (aunque con pronunciada dilación), siendo esta precisamente una reacción contra el neoclasicismo; este mismo era lo que se conoció como Romanticismo y que hasta días actuales sigue vigente en la literatura.
Esta inclinación literaria, se la presumió dividir es dos facetas en lo que corresponde a Hispanoamérica; el romanticismo social y el romanticismo sentimental. Algunos escritores como Esteban Echeverría, José Mármol  y Jorge Isaacs figuran como promotores de  mencionadas tendencias literarias.
En Ecuador Juan León Mera y Juan Montalvo parecen ser nombres muy eminentes al momento de hablar de romanticismo. Ellos lograron ser considerados como los precursores de este género con obras como “Cumandá” y “Ensayos”, respectivamente.
No obstante, existió todo un lucido grupo de escritores ecuatorianos como Numa Pompilio Llona, Miguel Riofrío y Julio Zaldumbide que fueron el núcleo para que se los pueda considerar  toda una generación de escritores.
Individualismo, el vivo sentimiento, la naturaleza, el inconformismo y demás temas afectivos de distintas connotaciones se encuentran presente en las vastas obras del romanticismo.
Es necesario mencionar la importancia que cada uno de estos escritores tuvieron mediante las obras que dejaron, sin embargo, para este reciente artículo tomaré muy  en cuenta el nombre de Dolores Veintimilla de Galindo. Formó “La primera familia cuencana”, en 1854, que consistió en una congregación de escritores cuencanos, los mismos que llevaban una formada actividad cultural. Las circunstancias que en la vida de esta poeta quiteña se presentaron parecieron ser el pincel que fielmente pintaría su angustiosa vida amorosa. Los versos uno tras otro nacían bajo el manto de una profunda insatisfacción sentimental engendrada por la falta de fidelidad por parte de su esposo. Ciertamente esta  situación fue una clave que originó aún más aquella sensibilidad que llevaba dentro de si. A esta realidad se le agrega su miserable situación económica y las calumnias que se levantaron contra ella. Esto sustancialmente, la llevo a dirigirse paso a paso a su última morada, puesto que tras una presión y un hundimiento espiritual interminable tomó la decisión de suicidarse, no antes dejando una carta a su madre.
“Perdón una y mil veces…No me llore. Le envío mi
Retrato, bendígalo; la bendición de una madre
Alcanza hasta la eternidad. Cuide de mi hijo y dele un
Adiós al desgraciado Galindo. Me he suicidado…”.

En su obra poética la presencia de angustia se convertía en la dueña de cada uno de sus versos, siendo estas líneas los más íntimos testigos de su irreversible frustración ante todo.

¡Oh! ¿Dónde esta ese mundo que soñé
allá en los años de mi edad primera?
¿Dónde ese mundo que en mi mente orlé
De blancas flores?... ¡Todo fue quimera!

Demás obras poéticas como “Mis Visiones”, “Mi vigilante mirada”, “No más quebranto”, “A mis enemigos”, “Anhelo”, “Sufrimiento” son una muestra de ese deprimente vivir .Sin embargo una de las obras que mas relevancia tuvo es “Quejas”, siendo este mismo el que de mejor manera cristaliza el inmortal espíritu de un ser romántico.

jueves, 25 de noviembre de 2010

CEMENTERIO DE GUAYAQUIL: patrimonio cultural y su arte esculpido en marmol

Majestuoso a simple vista con su color blanco predominante y a las faldas de nuestro querido cerro del Carmen, el silencioso cementerio de Guayaquil va más allá de sus límites de camposanto convirtiéndose así en un magnifico museo donde la escultura se mezcla con la historia. 
Al atravesar sus puertas, una ciudad independiente se devela, se desnuda ante nosotros, mostrándonos su  arte  imponente y vivo.
 Declarado patrimonio cultural de la nación en el 2003 y también reconocido como  uno de los mejores cementerios de Latinoamérica,  nace en 1814 cuando el corregidor de la ciudad vasco y pascual decidió el establecimiento del cementerio, eligiendo el sitio donde había existido mucho tiempo atrás una cruz y una piedra toscamente esculpida que decía estar enterrado allí Manuel de Estacio, quien fue uno de los fundadores de Guayaquil. Se eligió un terreno al pie del cerro cercándolo de estacas incorruptibles, dividida el área en dos secciones por una calle central de piedra, al fondo una capillita y el todo asegurado por una puerta fuerte y bien cuidada. 
Es así como este fastuosa necrópolis se levanta;  nace con la sociedad guayaquileña que mezclada con sangre europea da diferentes tintes a este establecimiento donde los muertos son razón para dar a luz arte e historia. Palmeras, acacias, algarrobos, cubren a la ciudad blanca dando sombra a las almas que se esconden en el más allá y su ostentosa puerta principal reza la siguiente leyenda: ‘hic novae porta est’ cuyo significado en español se traduce a ‘ esta es la puerta a una nueva vida’ reflejando la paz y el refugio encontrado detrás de la misma.
Pero que hace de este cementerio- que por cierto es el más antiguo de la ciudad- un patrimonio? Sin ninguna duda la belleza de sus tumbas que se engalanan con los mejores estilos artísticos dejándonos así un legado cultural valiosísimo. Doncellas que ensombrecen su rostro con el lamento de alguna perdida, niños que dirigen su mirada al cielo con esperanza , ángeles y querubines cuyas alas se expanden libremente y quieren alzar vuelo, jóvenes que con su mirada profunda y suplicante se sientan a esperar eternamente, hombres postrados suplicando el perdón por algo cometido, mujeres que con sus hermosos mantos se acuestan  a descansar  con sus manos entrelazadas; son los retratos perfectamente perfilados en piedra  que se erigen sobre los sepulcros desbordando suntuosidad.
Pequeños palacetes, templos y capillas incrustados con blancas cruces enormes, figuras de Cristo con sus redentores brazos abiertos, caminos que son guiados por columnatas en su mayoría corintias, escaleras que conducen a magnificas criptas al aire libre, monumentos de carácter desafiante que yacen en algunos mausoleos;  todas estas obras construidas en mármol, ingrediente que toma el protagonismo del lugar.
Los estilos que se dan en las mismas no se ajustan a un periodo: el neoclásico, gótico, barroco, renacentista y modernista son las escuelas que predominan y se mezclan en el cementerio; al menos en la parte de 1,5 hectáreas que corresponden a la parte declarada patrimonio nacional.
‘Tanta elegancia para la muerte’ son algunos de los comentarios que se escapan por ahí cuando  refiriéndose al general de Guayaquil. Y es que debe ser así porque aquí se encuentran algunos de los personajes más sobresalientes de la historia de nuestro país: próceres de la independencia, ex presidentes, historiadores, poetas, escritores tal como Víctor Emilio Estrada, Eloy Alfaro, julio Jaramillo, Jaime Roldos aguilera, José Joaquín de Olmedo, Vicente Rocafuerte, Pedro Carbo, Dolores Sucre entre otros.
El cementerio general de la perla del Pacifico es sin lugar a dudas digno de ser visitado, es un legado que se convierte en un ejemplo representativo del arte en nuestra ciudad. Valiosísimo entonces su titulo de patrimonio cultural de la nación.





por Adriana L. Bernal 


viernes, 19 de noviembre de 2010

INCENDIOS Y PESTES DE LA CIUDAD DE GUAYAQUIL

Katherine Tello R.

Los incendios en Guayaquil fueron tantos y tan continuos en ciertas épocas de la
Colonia, entre los más terribles, dejando constancia de sus secuelas y las consecuencias que de ellos registra nuestra historia.
A continuación se menciona algunas de las fechas en la que pasaron estos acontecimientos.

1583: Se pierde la mayor cantidad de casas.

1592: Fue muy grande aun cuando se ignora el número de casas quemadas.

1620: Se incendiaron 84 casas.

1624: Es atacada e incendiada por el pirata Jacques L´Heremite Clerk.
1632: Arden más de 100 casas, se pierden las mejores construidas hasta ese
entonces (este incendio acaba el Guayaquil de la punta del Cerro Santa Ana).
Milagrosamente se salva parte del archivo municipal.

1636: Se quema lo poco que quedaba en pie incluyendo el hospital San Juan de Dios.

1678: Se quema todo el barrio de las Peñas y otra vez el templo de San Francisco.

1687: Los corsarios invaden Guayaquil y sin querer la incendian, al prenderse fuego en una barraca que ocupaban.

1693: Se incendian 40 casas, lo que hace decidir a muchos vecinos su traslado a ciudad nueva.

1707: Primer voraz incendio en Ciudad Nueva; se quemaron 130 casas y varias tiendas.

1764: Se quemaron 200 casas principales, quedando sin hogar la octava parte de la población, para solo tres meses después, (el 10 de noviembre) incendiarse las 151 casas que conformaban el núcleo más importante de la ciudad.
Vale la pena recordar que Guayaquil hasta1693 era una pequeña población que cubría
los cerros Santa Ana y el Carmen y que no va más allá de la calle Loja, para percibir
con claridad los brutales estragos que causaría cada incendio de los que aquí se
nombrarán hasta el año mencionado.
Este gigantesco incendio, conocido como "El Fuego Grande" generó un gran éxodo, al
punto que casi desplomó la ciudad (sólo quedaron algo más de 4,000 habitantes). La
pobreza en que quedó sumida la ciudad tardó mucho en superarse.

1804: Se quemaron cuatro manzanas y el Hospital San Juan de Dios.

1812: Tres manzanas con valiosos edificios.
Las enfermedades y las epidemias fueron parte de los azotes que esta ciudad tuvo que
soportar desde su más temprana edad. Al igual que con los incendios, las fechas más
desastrosas de la historia guayaquileña, en lo que guarda relación con las enfermedades que la afectaron, fueron:

En 1564 llegó Don Hernando Santillán y le tocó observar el desolador cuadro de
los enfermos de (sífilis) que se amontonaban para entrar en el Guayas
debido a que se le atribuían a sus aguas, extraños poderes medicinales (según
dicen, por la abundancia de raíces de zarzaparrilla). Esto generó la fundación por
parte de Santillán, del primer hospital de la naciente Audiencia: "El Hospital de
Santa Catalina".

En 1589 la viruela mata a las tres cuartas partes de la población. En 1667 es afectada la ciudad por una terrible epidemia que la diezmó considerablemente.

En 1709 una epidemia de fiebre amarrilla brota en la ciudad, contagiando a los
piratas de la expedición de Rogers, quienes habían coincidido en invadir
Guayaquil para esos días.

En 1740 aparece la fiebre amarrilla, o mal de Siam.

En 1786 la peste de la viruela (en este caso fue el sarampión), azota a la ciudad

Aún hoy, hay personas que afirman que aquellos incendios fueron provocados por centralistas Quiteños temerosos de una eventual independencia o autonomía Guayaquileña en plena revolución "liberal" Alfarista, celosos del poder que tenía Guayaquil (logrado gracias a su esfuerzo y trabajo constante), muchos afirman que las intenciones de estos incendios provocados fue despojar a Guayaquil de sus bancos, empresas y comercios para alejarlo así de su ETERNA condición de "capital económica del Ecuador" (muchísimas haciendas y sembríos de cacao sufrieron también "misteriosos" incendios), además amedrentarnos y principalmente: "Quitarle la principal fuente de ingresos a Eloy Alfaro cuya revolución era liberal y contraria a las facciones conservadoras ultra centralistas Quiteñas, revolución que estaba enteramente solventada y auspiciada por las familias cacaoteras mas ricas y poderosas de Guayaquil, poseedoras de un firme ideal comercial de libre mercado" (una pequeña idea de lo que fueron las verdaderas intenciones de la revolución Alfarista, intenciones descubiertas y aparentemente reprimidas brutalmente).

Según una de las hipótesis de la época (la más suave), los anteriores incendios, desde 1893, tenían como objetivos principales los comercios y centros bancarios (una especie de contrarrevolución conservadora), pero el provocado en 1896 fue un simple e inocente atentado (puesto que Alfaro ya era presidente), para alejarlo de Guayaquil donde era demasiado fuerte y someterlo al control centralista en Quito, "solo pretendían quemar la casa cercana a la Gobernación y otras casas más para asustarlos y todo era por el bien del Ecuador", pero no contaban los centralistas con su enorme, fabulosa y reconocida estupidez, ni con la dirección del viento pero el resultado fue: "EL GRAN INCENDIO", el incendio más grande en la historia de esta ciudad y del país, el que más pérdidas materiales y humanas causó y por el cual los centralistas no solo mantuvieron su condición de envidiosos y estúpidos, sino que además se ganaron la categoría de “Asesinos y Genocidas”-